Las agencias construyen y se van
El sistema funciona hasta que algo cambia. Entonces nadie adentro sabe tocarlo y quedas dependiendo del proveedor para siempre.
Un proceso que repiten varias personas y se lleva más de cuarenta horas a la semana. Lo construimos con tu equipo al lado y ellos quedan operándolo.
Hay dos formas de comprar IA hoy, y las dos terminan igual.
El sistema funciona hasta que algo cambia. Entonces nadie adentro sabe tocarlo y quedas dependiendo del proveedor para siempre.
Tu equipo entiende el concepto pero nunca construyó nada con tus datos, tus procesos y tus casos raros. El lunes siguiente todo sigue igual.
Alguien se sienta a las siete a pasar datos del correo a la hoja de cálculo. Termina a las diez. Mañana, lo mismo.
Salir es parte del contrato, no un accidente. Cobramos por lo entregado, no por horas trabajadas.
Levantamos el proceso como funciona de verdad, no como está en el manual. Contrastamos las reglas que nos cuentan contra tus datos reales. Sin esto no escribimos una línea de código.
Precio cerrado, definido en el discovery. El alcance se diseña para entregar en semanas. Tu equipo participa: cuando el sistema esté listo, ya lo conocen.
Tu equipo opera el sistema. Acompañamos mientras haga falta y ajustamos lo que el uso real vaya pidiendo. El objetivo es que no nos necesites.
Datos que viajan por correo y alguien copia a mano. Si tu proceso se parece a esto, hay algo que automatizar.
El sistema produce borradores que una persona revisa. Si un flujo no debe salir solo, lo diseñamos para que no salga solo.
Un proyecto de implementación se justifica cuando el proceso consume cerca de una persona de tiempo completo. Por debajo de eso te sirve más el coaching, y te lo decimos.
Sumando a todas las personas que hoy tocan el proceso, ¿cuántas horas a la semana se van en hacerlo, y qué perfil las hace?
Si la respuesta pasa de 40 horas semanales, hay un proyecto.
Si no llegas, te lo decimos en la primera conversación y no te cotizamos nada.
Somos dos personas y no somos los más baratos. Pero el sistema queda funcionando y tu equipo sabe operarlo.
Tu equipo queda capaz de mantener y ajustar el sistema. No vendemos dependencia.
Cobramos desde la primera hora porque el levantamiento es el trabajo, no la venta. Si el proyecto no se justifica, te lo decimos.
Sabes cuánto cuesta antes de arrancar. Sin reloj corriendo ni sorpresas a mitad del proyecto.
Martín y Santiago trabajan juntos en todo lo que sale de Daxlo. No hay un junior aprendiendo con tu operación.
Depende del proceso. El precio se cierra en el discovery, cuando ya sabemos qué hay que construir, y no se mueve después. Lo conversamos en la primera llamada.
Porque es trabajo, no una visita comercial. Levantamos el proceso real, revisamos tus datos y encontramos las contradicciones entre lo que dice el manual y lo que pasa de verdad. De ahí sale el alcance y el precio cerrado.
Semanas, no trimestres. Preferimos entregar un proceso funcionando y después ampliar, que prometer todo y entregar en seis meses.
Tu equipo opera el sistema. Construimos con ellos al lado justamente para que no queden dependiendo de nosotros. Después acompañamos la operación mientras haga falta.
Solo si tiene sentido que las tome. Por defecto diseñamos sistemas que producen borradores y una persona revisa antes de que algo salga. Dónde va ese control lo definimos contigo.
Te lo decimos en la primera conversación y no te cotizamos nada. En ese caso el coaching 1 a 1 suele resolver más por menos.
Una primera conversación sin costo. Te decimos cuál de las dos te sirve, y si no te sirve ninguna, también.